Cómo se que les gustó el tal Tales de Mileto les dejo alguna actividad:
Se acuerdan el tema del agua que trabajamos en clase.
Parece que el tal Tales también colocaba otro principio de todas las cosas:
Sin embargo estas superfluas discusiones nos muestran un
arte asentado en la naturaleza humana desde sus orígenes remotos. El ser humano
gusta de defender sus ideas, argumentar a su favor y sentir la libertad de sentirse
poseedor y dueño de lo que piensa.
Es mi intención acercarles en mis próximas entradas blogeras
las discusiones filosóficas clásicas y mostrar cómo siguen estando presentes en
los problemas de nuestro tiempo. Quizá podamos pensar otros espacios, otros
tiempos y otras maneras más humanas de ver la vida y lo que nos rodea.Los medievales desarrollaron el concepto de necesidad. Ellos distinguían una necesidad absoluta y una relativa. Absolutamente hablando es necesario aquello sin lo cual no se puede existir o mantener la existencia. De este modo es necesario el aire para respirar, la comida para alimentarse.
Relativamente hablando son necesarias las cosas con respecto a un fin determinado. Así si quiero viajar de Mendoza a Buenos Aires en menos de 2 hs, es necesario que lo haga en avión. No necesariamente para viajar a Buenos Aires tengo que ir en avión, podría hacerlo hasta caminando, pero si lo quiero hacer en un tiempo determinado necesariamente deberé utilizar ese medio de transporte.
Las cosas necesarias absolutamente hablando son importantes. El aire es importante porque sin él la vida sería imposible, la comida es importante porque no podríamos subsistir sin ella. Sin embargo pueden muchas cosas no necesarias ser importantes. La importancia tiene también un componente subjetivo que depende de nosotros mismos para declarar importante algo que para otra persona puede no serlo. Para una persona aficionada a los deportes puede ser importante ver los partidos del campeonato, esto evidentemente, no es necesario de ninguna manera ni para la subsistencia, ni para mantener la existencia de la persona, pero puede ser algo sin lo cual esa persona no se sienta feliz.
Cada uno de nosotros podemos hacer una lista de lo que considera importante, y podemos en esa lista declarar cierto orden de importancia. Seguramente no pondríamos en la lista cosas necesarias de modo absoluto, porque ellas son importantes sin más. Lo importante aparece a nuestros ojos como algo que de alguna manera no es necesario y es opinable.
Lo importante abarca un elemento afectivo sensible y un elemento racional de elección. Lo importante en mi vida es algo que elijo, que depende de mi voluntad, de lo que quiero. Si quiero una familia, ella es importante para mí, será importante el cónyuge, los hijos, el hogar, etc. Si no quiero una familia, estas cosas no tendrán importancia. Dos personas de las cuales una valora la familia y la otra no, solteras ambas, con buen trabajo y desarrollo profesional, una sufrirá no haber formado una familia, mientras que la otra no. De alguna manera de la elección de nuestras cosas importantes, de su desarrollo, de poder alcanzarlas dependerá nuestra felicidad.
En las relaciones humanas, fundamentalmente en la relación de pareja, se debe coincidir en la apreciación de lo importante. Sino será fuente de disgustos, o, se debe tener la capacidad de que sea importante hacer lo que el otro considera importante. Creo que aquí reside mucho de los secretos de la convivencia humana. Cuando alguien mira solamente su espectro de cosas importantes se transforma en egoísta, se cierra a los demás. Cuando miramos al otro y vemos sus niveles de importancia y podemos adaptarnos, nos abrimos y quizá descubrimos nuevas escalas que no habíamos conocido.
Hoy, después de algún tiempo les dejo una tarea linda: ¿Cuáles son tus cosas importantes? Piénsalo detenidamente, haz tu lista concienzudamente y mañana la seguimos.

Aquellos que damos clases en los colegios secundarios nos llenamos cada día de las esperanzas de nuestros jóvenes. Ellos como los pichones de águila están emplumados y listos para salir del nido a explorar sus propias montañas y aventuras. Desgraciadamente vemos que muchos de nuestros aguiluchos emprenden vuelos equivocados y caen en tierra para picotear las sobras. Impulsados por malas compañías o por sus propias pasiones indomables se lanzan con fuerza a las drogas, al alcohol, al sexo desenfrenado, y caen pesadamente a tierra.
Queridos jóvenes miren el sol que existe en lo alto de sus nidos y lancen el vuelo hacia él. No se desplomen buscando salidas fáciles ni toquen el polvo de las tierras bajas, busquen la altura de las montañas donde la nieve es tan blanca, el agua tan limpia y la vegetación tan sana.
Nosotros las águilas mayores no entorpeceremos el vuelo que ustedes mismos deben emprender, pero podemos ayudarles a encontrar el camino propio, porque no existe el mismo camino para la Águilas. Cada una puede hacer el propio. Sientan el aire en sus alas y láncense a volar alto, siempre tendrán el nido para volver a cobijarse cuando quieran.